La Pascua del Discípulo amado

(Esperando la Semana Santa)

Mientras la Semana Santa se acerca, quiero invitarte a meditar en la muerte y resurrección de Jesús. Me gustaría que me acompañes a contemplar la profundidad, la belleza y el misterio de la Pascua a través de los ojos del discípulo amado (según el relato del Evangelio de Juan).

El cuarto Evangelio es como una melodía que va increscendo y nos lleva, a través de discursos y señales milagrosas, hasta el clímax del relato: la Pasión, crucifixión y resurrección de Cristo. Imaginate estar junto a aquel discípulo y ser testigo de los momentos más cruciales en la historia de la salvación. El relato del Evangelio de Juan, escrito por el discípulo amado, nos ayuda a mirar con ojos nuevos la gloria de Dios en el lugar más insólito: una cruz romana.

De camino a la Pascua, quiero compartirte dos sermones basados en el Evangelio de Juan: uno sobre la crucifixión y el otro sobre la resurrección. Ayer compartí la primera parte:

La semana que viene saldrá la segunda:

Que esta Pascua nos encuentre como discípulos amados del Señor: cerca de su corazón, a los pies de la cruz y creyendo en la resurrección contra todo pronóstico. Un abrazo.

Caifás, quien era el sumo sacerdote en aquel tiempo, dijo: ¡No saben de qué están hablando! ¿No se dan cuenta de que es mejor para ustedes que muera un solo hombre por el pueblo, y no que la nación entera sea destruida? No dijo eso por su propia cuenta; como sumo sacerdote en aquel tiempo, fue guiado a profetizar que Jesús moriría por toda la nación. Y no solo por esa nación, sino que también moriría para congregar y unir a todos los hijos de Dios dispersos por el mundo.

Juan 11:49-52

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